Les decían que estuviesen callados, que no se movieran. El ambiente ceremonial y el olor a almizcle, acero e incienso les hizo ver que era en serio. Como sabían a lo que iban lo tenian todo preparado. Ella lo llevaba todo anotadito, él repasaba sus notas mentales. El cielo raso se caía a pedazos y un oscuro ser tocaba un bongó; otros peleaban unas mesas más alla, rematando el cliché perfecto.
Se miraron a los ojos y luego de un tierno beso accedieron a lo que se les habia requerido.
Solo ellos sabían como convertir un asesinato en un recital de poesía.
1 commentaire:
escribes muy bien, demasiado interesante, felicitaciones
buen gusto
amanda
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